Diego Varela de León
En el salto cuántico desde los albores de la propia humanidad, cuando los seres humanos decidieron unirse en sociedad con la finalidad del progreso y desarrollo común e individual, formaron el Estado y a este le concedieron la facultad de preservar el bienestar social, mediante la punición y prevención de las conductas antisociales y delictivas, sin embargo al existir diversos grados de violación de las normas se deriva el hecho de sancionar de forma distinta dichas violaciones. Pues entre los distintos objetivos del Estado y en el tema que nos ocupa sin duda está la prevención del actuar delictivo, teniendo como principal finalidad la protección de la integridad de las personas y de sus bienes, además de preservar el orden y la paz públicos.
Entonces de alguna manera podríamos aseverar que el nacimiento de la criminalidad se produjo con la creación de la sociedad, pues antes de la existencias del conglomerado social no existían reglas o preceptos que cumplir, lo cual llevaba a la inexistencia de las conductas antisociales y delictivas, sin embargo al congregarse el ser humano en grupos sociales, inevitablemente tuvieron que producir pautas a seguir para estar en condiciones de lograr los fines de la unión, y es de suponer que la finalidad de la alianza social consistía y consiste al menos en lo que pudiéramos llamar teóricamente en el beneficio del grupo en general e individual, pero las personas que realizan conductas contrarias a lo que establecen las normas establecidas por el Estado y aceptadas por la sociedad, se hacen acreedoras a las sanciones previstas en dichas normas, con la premisa de que el castigo a cumplir estará en razón del tipo de violación a dichos preceptos socialmente establecidos, dicho castigo igualmente ha evolucionado desde el castigo puro en la antigüedad que al igual que en nuestros días estaba dado en razón del agravio realizado con la particularidad de que los derechos humanos eran inexistentes pues se pasaba desde la tortura, los azotes, la hoguera y la horca públicas y otros tantos medios de castigo para que sirviera de ejemplo para el resto de la sociedad y no cometiera las mismas conductas.
Si bien la humanidad ha evolucionado a mejores formas de desarrollo, progreso, convivencia y bienestar social, también hay que decirlo y reconocer que en cierto sentido hemos involucionado, ya que el actuar delictivo ha pasado de modos y formas tan diversas con acciones cada vez más violentas, y es precisamente en esa búsqueda constante de la sociedad en soluciones encaminadas a disminuir la comisión de conductas antisociales y delictivas, y una muestra que pudiera parecer hasta inaudito pues en la actualidad hay más acceso a la educación, a la información, al conocimiento, al transporte, a la salud, a la economía mediante el trabajo, que si bien en muchas ocasiones no alcanza para cubrir todos los satisfactores siempre hay formas licitas de conseguir más ingreso y conseguir esos satisfactores, y sin embargo sigue habiendo esas manifestaciones antisociales y delictivas.
La solución deberá estar en la simbiosis del Estado y la sociedad en hacer realidad esa unión social explorando y poniendo en practica medios que estén enfocados a la disminución de conductas antisociales y delictivas en la evolución del castigo puro a las formas preventivas de las teorías que establecen a la prevención como la forma más adecuada de reducir esas conductas y un afán de reinsertar en quienes no permeo ninguna medida de prevención, pero que siguen siendo parte del conglomerado social.

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