Saúl Monreal Ávila
Amigas y amigos que nos siguen en este espacio de opinión a través de Miriam Serrano Noticias, hay un tema que es importante tratar por todas las afectaciones silenciosas que a veces no vemos o nos rehusamos a observar con la atención que merece, en etas fechas, cada columna de humo que se levanta en los cerros de Zacatecas es una advertencia. No sólo arden árboles y pastizales; también se destruyen nidos, madrigueras, cultivos, suelos fértiles y años enteros de equilibrio natural. El fuego no distingue entre especies, y cuando avanza deja tras de sí silencio, cenizas y un daño que puede tardar décadas en repararse.
Durante esta temporada, Zacatecas ha registrado oficialmente 128 incendios forestales. Detrás de esa cifra hay miles de hectáreas afectadas y un enorme esfuerzo de brigadistas, voluntarios, elementos de Protección Civil, la Comisión Nacional Forestal y las fuerzas de seguridad, que arriesgan su vida para proteger nuestro patrimonio natural.
Lo más preocupante es que la mayoría de estos incendios no son producto de la casualidad. Son consecuencia de la irresponsabilidad humana: una quema agrícola mal controlada, una colilla encendida, una fogata abandonada o, peor aún, actos intencionales.
Debemos entender que cuidar el medio ambiente no es una tarea exclusiva del gobierno. Es una responsabilidad compartida. Cada ciudadano puede prevenir una tragedia evitando el uso del fuego en zonas rurales, recogiendo su basura y reportando de inmediato cualquier columna de humo al 911.
También es fundamental denunciar a quienes, por negligencia o de manera deliberada, provocan incendios. El silencio nos convierte en cómplices del deterioro ambiental.
Los bosques, matorrales y pastizales de Zacatecas son refugio de innumerables especies y forman parte del equilibrio ecológico que permite la vida. Si permitimos que sigan ardiendo, estaremos comprometiendo el agua, la biodiversidad y el futuro de nuestras comunidades.
Hoy más que nunca necesitamos conciencia y acción. Porque cuando se incendia el campo, no sólo se quema la naturaleza: también se pone en riesgo el porvenir de Zacatecas y de las próximas generaciones.

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