MANUEL IBARRA SANTOS
De acuerdo a datos del INEGI, en Zacatecas existen más de 157 mil personas en edad de cursar una licenciatura (de 18 a 23 años), pero solo de ellos acuden a planteles de este nivel 54 mil 405, según datos publicados por la SEP, actualizados a finales de septiembre pasado. Esto se tipifica como una enorme tragedia y desgracia para nuestro Estado.
Lo anterior quiere decir que, más de 104 mil jóvenes en Zacatecas, no están matriculados en enseñanza superior, lo que los hace invisibles a las políticas del estado, no ejercen a plenitud su derecho constitucional a la educación y por lo tanto son altamente vulnerables. En múltiples ocasiones son carne de cañón para los grupos del crimen organizado.
La Secretaría de Educación Pública recién acaba de publicar los resultados de la situación actual de la educación en México y el caso específico de Zacatecas, debiese de preocupar sobre manera, por los niveles de rezago y retroceso que registra.
Según dichos datos estadísticos oficiales, la cobertura en educación superior es en Zacatecas del 31.3%, cuando en el ciclo 2020/20221 ascendía al 37%. En tan solo cinco años la atención a la población en edad de cursar una licenciatura se ha caído de manera brutal, seis puntos porcentuales.
En el mes de septiembre pasado estuvo de visita en Zacatecas para dar una conferencia magistral el rector de la UNAM, Ricardo Lomelí y declaró que la cobertura de educación superior en Zacatecas era del 33.3%. Por supuesto, tales cifras resultaban obsoletas e incorrectas, porque estas correspondían al ciclo escolar 2024/2025. Los datos educativos se están moviendo vertiginosamente.
Pero la tragedia adquiere dimensiones descomunales, si a estos rezagos de atención se le suman los indicadores de marginación en que se encuentran las personas en edad de cursar el bachillerato en Zacatecas.
Pues bien, el INEGI documenta que en Zacatecas se registra una población en edad de cursar el bachillerato, superior a los 144 mil y de esos solo están matriculados 66 mil en escuelas de educación media superior.
Estos datos matemáticos no indican que en Zacatecas más de 70 mil personas en edad de cursar su educación media superior, no lo pueden hacer por una serie de factores que les impide ser beneficiarios del derecho a la educación de excelencia que estipula el Artículo Tercero de la Carta Magna.
Hoy en día, según los datos estadísticos de la SEP, publicado el pasado mes de septiembre, la cobertura de servicios de bachillerato en Zacatecas es del 71.7%, cuando el promedio nacional es del 82 por ciento.
En nuestro Estado, por lo tanto, la cobertura en educación media superior es inferior 10 puntos porcentuales, al promedio en el país.
Si sumamos la cantidad de personas no atendidas en educación media superior y superior en Zacatecas, entonces la cifra es monumental y supera las 170 mil personas, tan solo en estos dos niveles educativos en Zacatecas.
Entonces, por estas razones, sí podremos argumentar y afirmar que esta sí es, afectivamente, una “HERENCIA MALDITA” que está marcando negativamente a las nuevas generaciones de zacatecanos y que se convertirá en un enorme obstáculo para el desarrollo y transformación de nuestro Estado, porque sin educación no se podrá avanzar.
El actual gobierno del Estado estará dejando una enorme deuda monumental, en el cumplimiento de su compromiso de generar condiciones de educación de excelencia y calidad para los jóvenes zacatecanos. En este ámbito está eludiendo su responsabilidad con los zacatecanos.
Esta descripción la podríamos hacer en todos los niveles del sistema educativo zacatecano. Y el común denominador es el mismo: rezagos y estancamiento.
Nos podemos ir al otro extremo de la pirámide educacional: en preescolar la cobertura de servicios educativos en el 2021 era del 77.9%; ahora en el 2026 es apenas del 66.4%.
La matrícula total en el nivel de preescolar en Zacatecas en el 2021 ascendía a 73 mil 526 alumnos; en el 2026, la cifra es de 61 mil 551 infantes atendidos.
Quien llegue a conquistar el poder público del Estado de Zacatecas, en las elecciones del 2027, tendrá como obligación histórica, hacer de la educación una prioridad de prioridades.

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