Diego Varela de León
“Cada día es una nueva oportunidad para encontrar una razón para vivir” (Helen Keller)
El suicidio es un problema de salud multicausal y multiexpresivo y consecuencias sociales, emocionales, y económicas de gran calado para la propia sociedad. En 2025 el gobierno de México reportó un aumento en los casos de suicidio, con cifras que indican precisamente lo que asentamos que es un tema de salud pública significativo, y según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se registraron 8,856 fallecimientos de personas mayores de 10 años en 2024, lo que representó una tasa de 6.8 por cada 100 habitantes, donde la tasa de suicidio fue de 2.6 por cada 100 mil mujeres y 11.2 por cada 100 mil habitantes. El grupo de personas de entre 30 y 44 años presento el valor más alto en casos de suicidio, donde los estados con las tasas más altas de suicidio en 2024 fueron Chihuahua (16.4), seguido de Yucatán (16.2) y Aguascalientes (14.3), mientras que los estados con las tasas más bajas de suicidio fueron Guerrero (1.6), Chiapas (4.6), Baja California (5.6) y Veracruz (5.6).
Según la Organización Mundial de la Salud define el suicidio como el acto deliberadamente iniciado y realizado por una persona en pleno conocimiento o expectativa de su desenlace fatal, el cual puede ser llevado a cabo por diversas razones, que van desde problemas de salud mental hasta situaciones de estrés extremo, ansiedad, depresión entre otras. Por ello es uno de los temas que están en la palestra de los que sí, o si, deben de atenderse de manera puntual, profesional y de forma permanente, a propósito del día mundial para la prevención del suicidio el cual fue establecido desde el año del 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La jornada de celebración es el día 10 de septiembre de cada año, y tiene como objetivo centrar la atención en el problema, reducir el estigma asociado a él y crear conciencia entre las organizaciones, gobiernos y la sociedad en general con el fin principal de que el suicidio es un tema que puede y debe de prevenirse y crear esperanza a través de la acción de manera profesional.
El sociólogo y filósofo francés Emile Durkheim (1858-1917) sostuvo que “el suicidio es un fenómeno social, en el que la estructura de la sociedad podía favorecer o desencadenar la conducta suicida de sus individuos”, igualmente Lorenc Varcarce sostuvo que “aunque pudiese parecer que el suicidio es un acto individual, en el fondo el suicidio es un proceso de interacciones en el que la persona puede encaminarse sin saber del todo a que resultados lleva ni que fuerzas le llevan a ello, y muchas veces estos actos de esencia individuales, se deben a un acople de un determinado modelo social. por su parte Dorothea Elizabeth Orem en la Teoría interpersonal del suicidio describió que consiste en una triada de hallazgos, aislamiento funcional, percepción de ser una carga social, y frustración en la sensación de pertenencia y estos hallazgos pueden ser predictores de una conducta suicida incluso más fuertes que la depresión y la desesperanza.
El llamado es a la empatía, y no a la indiferencia, pues el suicido no es solo un acto individual con consecuencias solo individuales, pues este acto repercute de gran manera en los demás, es un acto social que debe llevar a preguntarnos como sociedad ¿qué hicimos o que dejamos de hacer para que una persona tome tan grave decisión?, hoy la salud mental requiere del esfuerzo de todas y todos, debemos estar atentos a factores de riesgo y a condiciones de exposición, Vigilar y monitorear palabras, gestos, conductas y pensamientos de las personas que sabemos están en mayor riesgo, una tarea que es y debe ser de todos. Una vida humana jamás puede ser despreciada y merece todos los esfuerzos por protegerla y sostenerla. Y entre otros tips para poder atender estos temas son: Crear y fortalecer ambientes familiares adecuados, Crear ambientes que faciliten una comunicación asertiva, Hay que saber escuchar y dar toda la participación posible a la persona afectada, Ser sensibles ante la revelación de experiencias difíciles, No juzgara a las personas por su comportamiento, Organiza tus rutinas y actividades, Dedicar tiempo a la lectura escuchar buena música o un hobby, Distinguir y hablar sobre tus emociones, Regular tu horario de sueño y alimentación, Mantener relaciones personales saludables, Haz ejercicio, Mantén el contacto con amistades y familiares.

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