MANUEL IBARRA SANTOS
La Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), por sus graves y profundos problemas financieros, se encuentra en una situación de SHOCK, que le coloca en un escenario de fuertes tensiones internas y en un horizonte de virtual parálisis técnica, sin no se le encuentran, en la perspectiva de corto y mediano plazo, salidas razonales.
La ANUIES, la SEP y el gobierno de la República ubican a la UAZ, como una de las Universidad públicas autónomas del país con delicados, agudos y profundos problemas financieros que, es necesario resolver, con medidas radicales de ajuste, austeridad, orden y disciplina.
La UAZ concentra sola el 10 por ciento de los pasivos económicos totales que registran las principales Universidades autónomas estatales en crisis en el país, que ascienden a poco más de 50 mil millones de pesos.
El SHOCK que experimenta la universidad zacatecana es, en verdad, preocupante, y más cuando no se han delineado a la fecha salidas razonables para resolver sus problemas, sino es sólo y a través de la modificación radical del Contrato Colectivo de Trabajo.
Todo parece indicar que en el caso específico de la Universidad Autónoma de Zacatecas se está utilizando operativamente el método y la teoría del SHOCK para generar soluciones a los enormes problemas financieros que experimenta y aquejan a la institución.
El SHOCK es el uso deliberado, mediante la exacerbación de una crisis o trauma, para imponer reformas políticas y económicas radicales en una institución que, en condiciones normales, serían rechazadas, así lo argumenta la autora del libro La Doctrina del Shock, Naomi Klein.
Por supuesto, la utilización de La Teoría del Shock, implica simultáneamente el uso del pánico, el miedo, la violación de derechos y la generación de traumas colectivos, para lograr convencer, a efecto de que un colectivo acepte la imposición de ajustes y cambios radicales. Y eso acontece en la actualidad en la UAZ.
Y en la construcción de esa teoría del SHOCK están asociados, lo mismo que algunos representantes de la administración central universitaria, que el mismísimo gobernador de Zacatecas el que, sin prudencia ni racionalidad alguna, ha declarado que la Universidad es “un barril sin fondo”, al que no contribuirá a su rescate financiero.
En particular, el mandatario estatal ha tenido más de 5 años de su administración para contribuir a impulsar políticas públicas de promoción de la educación superior de excelencia y de rescate financiero de la UAZ y no lo ha hecho. Solo la ha instrumentalizado con fines políticos de grupos y mafias.
En este escenario, se ha conducido a la Universidad a un callejón sin salidas, sin que a la fecha se hayan construido salidas alternativas razonables, para que las soluciones sean lo menos traumáticas para la institución y sus trabajadores.
¿Hay salidas alternativas razonables? Sin duda que sí, pero ha faltado iniciativa y creatividad, para encontrarlas. Una de ellas es tocar la puerta adecuada de la Federación, para flexibilizar la mano dura que hoy está dirigida hacia la UAZ.
Y para eso se requiere contar con un plan maestro de ajuste, cambio y reforma del modelo de gestión administrativa de la UAZ, el que se encuentra posado en la actualidad en un contexto de inercias y rezagos.
Hay otro dilema que hay que resolver: ¿Dónde se encuentra la capacidad de producción y movilización de las ideas de la comunidad universitaria, para ser escuchada, a fin de que no se impongan medidas que atenten en contra de los derechos de los trabajadores? ¿O será acaso la complicidad y la comodidad de la pasividad, la que deba imponerse?
EL CASO UAZ Y SU IMPACTO EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR:
Incuestionablemente, la Universidad marca liderazgo en la educación superior en el Estado de Zacatecas.
Sino se resuelven favorablemente los problemas de la UAZ, esto impactará negativamente en la formación de los jóvenes zacatecanos y eso les puede cancelar su derecho de gozar de una educación superior de excelencia, como lo postula “La Carta Magna”, en su Artículo Tercero.
En Zacatecas existen más de 156 mil personas en edad de cursar la educación superior, según lo documenta el INEGI. Pero sólo están matriculados, hoy en día, en la enseñanza terciaria de la entidad, 54 mil alumnos.
Por lo tanto, más de 100 mil jóvenes no tienen las posibilidades de acceder a la educación superior en Zacatecas y estos se encuentra en los espacios del olvido y la marginación, experimentado procesos elevados de vulnerabilidad social.
La solución de fondo de los problemas de la UAZ son una de las más elevadas prioridades, para sentar las bases del desarrollo integral de Zacatecas.

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