DEFENDER EL T-MEC Y PROTEGER EL EMPLEO

Saúl Monreal Ávila

La economía de México atraviesa un momento decisivo, nuestra relación comercial con Estados Unidos representa oportunidades, pero también desafíos que requieren inteligencia, firmeza y capacidad de negociación. Así quedó de manifiesto en la comparecencia del secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, ante el Senado de la República, donde expuso los avances y pendientes de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC.

Uno de los mensajes centrales fue que el tratado comercial continuará vigente durante los próximos diez años, aunque estará sujeto a revisiones anuales, Ebrard reconoció que existió el riesgo de que no continuara, pero sostuvo que ese escenario se logró superar, se trata de una señal importante para las empresas, los trabajadores y quienes buscan invertir en nuestro país; sin embargo, la tarea todavía no termina. México busca reducir los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre sectores estratégicos como el automotriz, el acero y el aluminio. No hablamos solamente de cifras comerciales: detrás de estas industrias existen empleos, cadenas de producción, proveedores y miles de familias cuyo ingreso depende de que las empresas puedan competir y vender sus productos.

Por eso, el objetivo del gobierno mexicano es avanzar en los acuerdos pendientes antes de concluir el año, con la finalidad de ofrecer mayor certidumbre a los inversionistas. Una negociación favorable puede contribuir a mantener empleos, atraer capital y fortalecer la capacidad productiva nacional. Otro aspecto relevante fue la defensa de una negociación comercial que no mezcle indiscriminadamente todos los asuntos de la relación bilateral. Ebrard explicó que, en las reuniones comerciales sostenidas con representantes estadounidenses, los temas de seguridad y narcotráfico se han tratado por separado, la relación entre ambos países es amplia y compleja, y cada asunto requiere espacios de diálogo específicos.

Asimismo, destacó la participación de la presidenta Claudia Sheinbaum en las conversaciones con el gobierno de Donald Trump, como parte de la estrategia para defender los intereses económicos de México, la comparecencia deja la enseñanza fundamental de que México necesita negociar con firmeza, sin perder de vista que la prioridad debe ser proteger el empleo, fortalecer las empresas nacionales y generar mejores condiciones para el desarrollo.

El T-MEC no es solamente un documento firmado por tres gobiernos; es una herramienta que influye en la producción, las exportaciones y las oportunidades de millones de personas. El verdadero reto consiste en convertir la continuidad del tratado en beneficios concretos para la economía y para las familias mexicanas.


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