MANUEL IBARRA SANTOS
Sin Universidad, una sociedad no tiene horizonte de futuro ni rumbo. No hay brújula (tampoco espíritu) que le oriente, afirmó categórico el filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, siendo rector de la Universidad de Berlín, en 1829. Y si que tenía razón este pensador post/kantiano.
Lo anterior a propósito de la catástrofe financiera que sufre, hoy, la Universidad Autónoma de Zacatecas que, de no atenderse con eficiencia, le conducirá a la parálisis técnica, hecho que repercutirá negativamente en la formación de cientos y miles de jóvenes zacatecanos.
Es tiempo de que todas las fuerzas al interior y al exterior de la institución, sin importar ideologías, así como la sociedad, al igual que los gobiernos de la Federación y el Estado, operen el rescate financiero de la “Máxima Casa de Estudios”.
La situación financiera de colapso y desastre que vive la Universidad Autónoma de Zacatecas, demanda, efectivamente, de la implementación de un extraordinario plan estratégico urgente, razonablemente diseñado, fundado en un gran “Pacto de todas las Fuerzas”, que contribuya a su rescate integral, por representar a la institución educativa, cultural y civilizatoria más trascendente en la historia de nuestro Estado.
No hacerlo de manera urgente y prioritario, será altamente irresponsable y criminal, en razón de que eso afectará no sólo a la UAZ, a la educación superior de miles de jóvenes, sino también, al desarrollo integral de Zacatecas.
La circunstancia de colapso y catástrofe de la Universidad se observa tan sólo en dos componentes actuales, entre muchos otros: sus pasivos y deudas rebasan los 5 mil millones de pesos y su déficit para cubrir compromisos de fin de año ascienden a más de 700 millones de pesos. El rescate de la UAZ es una de las más altas prioridades.
La implementación de un plan estratégico de rescate en esta gran institución, implica sentar las bases de un nuevo paradigma de Universidad que privilegie los procesos de innovación, investigación y la educación superior de calidad.
Eso significa impedir, asimismo que, en el rescate de la Universidad, se atente en contra de los derechos esenciales de sus académicos y trabajadores.
Simultáneamente en el rescate de la UAZ, se tendrá que comprometer la creación de un emergente eficiente modelo de gestión que proscriba la ineptitud, la impunidad, los privilegios burocráticos y la corrupción.
Lo que hoy es intolerable es dejar sola a la Universidad para que se consuma y ahogue en sus contradicciones, sin ayudarle a conducirse en una ruta de razonable rescate. ¿Dónde están los actores y las fuerzas, internas y externas, que durante los últimos años le han instrumentalizado con fines mafiosos? ¿Dónde se encuentran los políticos que han medrado con ella?
La suspensión del pago de prestaciones a los académicos universitarios, el pasado día 15 de este mes, para poder cubrir los salarios del resto del 2026, sin que eso garantice los aguinaldos de fin de año, revela la situación financiera catastrófica que vive la Universidad, producto de años acumulativos de inercias y políticas inadecuadas.
Si eso continua en la misma dinámica, sin que haya soluciones efectivas, se le conducirá a la UAZ a la irremediable quiebra técnica, que ocasionará fatales consecuencias en la formación de las nuevas generaciones. Se afectará a la UAZ y también al desarrollo del Zacatecas.
Las causales del desastre que hoy experimenta la UAZ, son al menos cuatro: 1).-Insuficientes presupuestos federales y estatales, frente al aumento de la matrícula; 2).-Las presiones financieras producto de los sistemas de pensiones y jubilaciones dinámicas, altamente onerosos e injustificados; 3).-El registro de elevados niveles de endeudamiento con el ISSSTE y el SAT; y 4).-La existencia interna de modelos de gestión administrativa ineficientes y atrasados, que han prohijado la presencia de asfixiantes “burocracias doradas”.
En su recorrido por las Unidades Académicas de la institución, para informar de la grave situación financiera de la UAZ, el rector ha anunciado la puesta en marcha de un estricto programa de austeridad y ha colocado en el centro la propuesta de avanzar en la eliminación del esquema de pensiones y jubilaciones dinámicas, para dar paso a la constitución de un fideicomiso, al que aportarían recursos económicos los docentes en activo. Los académicos ya han manifestado su absoluto rechazo a esta iniciativa y no es remoto que se manifiesten en resistencia.
Este esquema recomendado por el gobierno Federal, iniciativa que modifica de fondo las bases del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), se aplica en la actualidad en la Universidad Autónoma de Sinaloa, y eso ya ha generado intensas manifestaciones violentas.
En el caso de Zacatecas, el rescate financiero de la Universidad tendrá que hacerse en forma políticamente consensada y éticamente aceptable, que no afecte a académicos y trabajadores. Y en ese proceso jugarán un papel decisivo los gobiernos de la Federación y el Estado.
EL LIDERAZGO DE LA UAZ.
La Universidad no sólo marca liderazgo en la enseñanza pública de Zacatecas. Es palanca de las transformaciones de nuestro Estado. El rescate financiero de la UAZ, resulta una extraordinaria prioridad.
COLAPSO Y/O CRISIS:
Podemos afirmar de manera categórica que la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) no vive en la actualidad una crisis más de su existencia. Lo que hoy experimenta es algo más profundo, es un colapso y una catástrofe de grandes dimensiones.
Una crisis es una etapa, un momento transitorio de conflictos, desequilibrios e inestabilidad que experimenta una institución o una sociedad.
En los sistemas de corte capitalista, las crisis se entienden como período de ajuste en esquemas de producción de bienes y servicios. Incluso estas se presentan en circunstancia de gran abundancia.
Pero no. Lo que hoy vive la UAZ es un colapso y una catástrofe financiera, que está impactando en el desempeño de sus funciones sustantivas.
El colapso comúnmente se manifiesta en el desplome de un sistema o modelo, en su agotamiento que destruye las bases tradicionales bajo las que venía operando. Y eso es lo que padece la Universidad, el fin de un paradigma, que ya no es útil ni sirve a la sociedad zacatecana.
EL IMPACTO DEL COLAPSO DE LA UAZ:
Lo que no han racionalizado los diversos actores sociales, económicos y políticos, es que el colapso de la UAZ, no solo repercute en el funcionamiento de esta institución. Sus impactos se estarán sintiendo en la cobertura de educación superior en la entidad. Pero no sólo ahí. También en el desarrollo integral de Zacatecas.

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