MANUEL IBARRA SANTOS
El proceso de sucesión gubernamental Zacatecas 2027, a manera del “Destino Manifiesto”, encara una serie de fuertes resistencias, porque se enfrenta a la falsa idea de que nuestro Estado está escriturado, por designio teológico, para que sea gobernado, a través de los tiempos, por los integrantes de una misma dinastía, mafia o familia. Y eso es, desde la racionalidad democrática, totalmente falaz.
Y entonces, las principales resistencias que hoy experimenta el proceso de cambio gubernamental del 2027, provienen de quien o quienes, han entendido por fin, que no tienen bajo su control los tinglados de la sucesión del poder público del próximo año. Hay hartazgo frente al riesgo de que se perpetúen los integrantes del mismo núcleo político y/o mafia.
En Zacatecas, está claro, todo parece indicar que no hay espacio para que, aquí, se escriba en el rostro de los ciudadanos, el contenido de la teoría del “Destino Manifiesto” para que, por designio divino, la entidad quede bajo el control “cuasi perpetuo”, de una sola familia y en manos de un mismo “caudillo”. Eso es racionalmente insostenible y falso.
Esas pretensiones se han estrellado en el sentimiento del hartazgo ciudadano, por las prácticas de los excesos de los integrantes de la dinastía gobernante y sus socios cercanos, públicos y/o encubiertos.
Este núcleo patrimonialista del ejercicio de la administración pública en la entidad, ha demostrado que lo único que privilegia, es la defensa de los intereses de la dinastía/secta en el poder y no el bienestar del pueblo de Zacatecas.
Eso va a contrapelo del pronunciamiento que hiciera recientemente la presidenta Claudia Sheinbaum, en el sentido de que “ningún interés personal puede colocarse por encima del pueblo y la Nación”. Lo entenderían en Zacatecas los políticos “ambiciosos vulgares”, porque también para ellos iba la dedicatoria presidencial.
En Zacatecas, así pues, no habrá “Destino Manifiesto”, para dejar a una sola dinastía, el control del poder público, como una herencia monárquica, como lo han pretendido los políticos distinguidos por ser unos “ambiciosos vulgares”.
El Destino Manifiesto es una doctrina creada en el siglo 19, acuñada y construida por el periodista John L. O´ Sullivan, que hace referencia a la potestad, por mandato divido, para forjar la grandeza de Estados Unidos, mediante su expansión colonial, a través del control de las demás naciones, en particular los países de América. Así, Norteamérica no tendrá límites a sus tentaciones colonialistas, si estos no son establecidos por designios teológicos.
Todo parece indicar que la doctrina del Destino Manifiesto, asociada al ejercicio del poder público en Zacatecas, será aniquilada y dinamitada por la voluntad ciudadana.
LOS HERIDOS DE LA SUCESIÓN:
Aun cuando no se cuente todavía con precandidatos formales a la gubernatura de Zacatecas, la sucesión ya ha dejado en su camino una relación interminable de heridos y víctimas, algunos de los cuales no podrán recuperarse en el corto y mediano plazo.
Los primeros heridos de la sucesión que hay que contabilizar, son aquellos purgados del proceso, en razón de la aplicación de la cláusula contra el nepotismo.
El principio contra el nepotismo se convirtió en un misil virulento que chocó en el núcleo de la estructura del poder patrimonialista de Zacatecas y lo hizo añicos.
De hecho, el principio anti nepotismo dinamitó la soberbia, el narcicismo y la insolencia de quien o quienes se sentían, ya, como herederos de la gubernatura de Zacatecas. Para fortuna no resultó de esa manera.
En breve se sumarán otros heridos más, sean hombres y/o mujeres. Y esos serán aquellos personajes, de los que se tengan la ligera sospecha de contar con vínculos con células mafiosas.
Ese será el papel que desempeñará el gabinete Federal de Seguridad, encabezado por Omar Garcia Harfuch, el que operará como filtro para impedir que políticos con nexos criminales, trasciendan como candidatos a puestos de representación popular. ¿Quiénes no pasarán esa prueba? Lo sabremos más temprano que tarde.
Entre los heridos y muertos de la sucesión, hay que contabilizar también, como un daño colateral, a las víctimas que está dejando la lucha entre grupos delincuenciales en Zacatecas. Los grupos criminales como nunca, hoy juegan sus propios escenarios.
Pero hay tema de la mayor importancia que es pertinente considerar. La sucesión 2027, por razones éticas, debiese estar en manos de políticos responsables, para que el proceso de cambio gubernamental, no sea una aventura, que perjudique a la mayoría del pueblo zacatecano, en beneficio de unos cuantos.
Se tiene que impedir que la sucesión gubernamental 2027 se convierta en un riesgo y haga de todos los zacatecanos sus víctimas.

Deja un comentario