MANUEL IBARRA SANTOS
La confianza ciudadana en las autoridades es una de las virtudes esenciales para la construcción de prosperidad y desarrollo en un pueblo. Sin ella, no es posible concretar avances y transformaciones colectivas.
Es esta una de las principales tesis que argumenta el filósofo y político norteamericano de ascendencia japonesa, Francis Fukuyama, en su libro La Confianza, Las Virtudes Sociales y la Creación de Prosperidad, obra que ha recuperado una gran actualidad.
Por eso, podemos afirmar de manera categórica que la prosperidad de un pueblo y su desarrollo económico, en mucho dependen de la confianza ciudadana en su gobierno. Sin ese componente se complica mucho la producción social de riqueza y bienestar colectivo.
¿Pero qué es la confianza ciudadana? Es el sentimiento colectivo de la gente, de seguridad y certeza, de que sus autoridades y/o las instituciones públicas actuarán con honestidad, transparencia, eficiencia y eficacia, para buscar el bien común. Sin este valor, todo se desploma en la estructura social.
La confianza no es, por lo tanto, un valor abstracto y tiene, al contrario, una implicación tangible y concreta en los ámbitos económico, en la estructura productiva y en las dimensiones social y política.
El autor ha dicho con razón, que las sociedades con alto nivel de confianza en el mundo, son las que registran las tasas de mayor desarrollo, crecimiento económico y bienestar.
El propio Francis Fukuyama, autor del célebre libro “El Fin de la Historia y el Último Hombre” (1992), afirma que la confianza ciudadana tiene 4 pilares: 1).-La honestidad; 2).-La confiabilidad; 3).-La Transparencia; y 4).-El respeto, que implica dignidad en el trato de la autoridad al ser humano.
Ahora bien, lo que hay que hacer al respecto, es preguntarnos cuál es el nivel de confianza ciudadana que en Zacatecas existe respecto a sus autoridades estatales y representantes gubernamentales. ¿Es alta o es baja?
Todos los datos estadísticos apuntan a reafirmar que la confianza ciudadana en sus autoridades en Zacatecas, es realmente muy baja. Extremadamente baja.
Según la más reciente Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, del INEGI, Zacatecas se colocó en el último lugar de confianza ciudadana respecto a sus autoridades, en el ranking nacional, con el registro de apenas un 22.4% de su población mayor de 18 años, que manifestó tener confianza en el gobierno del Estado. El promedio nacional es del 40.4%.
Lo anterior significa que, de cada 100 personas mayores de 18 años, en Zacatecas, sólo 22 de ellos tienen confianza en la autoridad estatal y 78 no. Eso es terrible y lapidario.
Por su parte, el gobierno Federal y la presidenta Claudia Sheinbaum cuentan con una aceptación de la ciudadanía superior al 70%, según todas las encuestas más serias en el país.
Si nos contrastamos con estos indicadores estadísticos, entonces, podemos afirmar que los niveles de confianza ciudadana de las autoridades en Zacatecas, están 18 puntos porcentuales por debajo de la media en el país y casi 50 puntos en relación con la aceptación que registra actualmente la jefa de la Nación.
Las entidades de la República que hoy reportan los más bajos indicadores de confianza ciudadana en sus autoridades son en el siguiente orden: Zacatecas, Sinaloa, Michoacán, Oaxaca y Guerrero.
En contra parte, los Estados del país que registran los más elevados índices de confianza en sus gobiernos, son Nuevo León, Coahuila, Querétaro, Aguascalientes, Yucatán y Campeche, entre otros.
En las sociedades con una persistente desconfianza del pueblo en sus autoridades, se complica establecer horizontes para la construcción de prosperidad y riqueza con justicia.
Sin confianza, entonces, no habrá condiciones para la producción de riqueza social y simultáneamente con ello las instituciones públicas y en particular los circuitos de la justicia penal, serán altamente vulnerables e ineficientes en el cumplimiento de su misión de servir al pueblo. La impunidad se convertirá, así, en una constante y en un dique para el desarrollo.
En Zacatecas, por lo tanto, la recuperación de la confianza ciudadana en sus autoridades, es una de las más altas exigencias colectivas para poder avanzar y sentar las bases de la transformación y el crecimiento económico.
La confianza es, por ese motivo, una virtud colectiva y un bien social necesario para dar un golpe de timón en la transformación y el cambio en el Estado de Zacatecas.
Y, por supuesto, la mejor forma de crear confianza ciudadana es contar con autoridades e instituciones que respondan con honestidad, eficiencia y eficacia, a las demandas de la población.

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