Diego Varela de León
En la colaboración pasada compartimos con ustedes estimados lectores las raíces de la violencia subjetiva la cual refiere a cuestiones endógenas pues afecta emocional, psicológicamente y simbólicamente con un gran impacto en el bienestar de las propias personas, y que a diferencia de la violencia objetiva la cual suele ser más abstracta y se relaciona con condiciones sociales y económicas que afectan a grupos enteros de personas, en este esbozo abordaremos de manera sucinta las causas y raíces de la violencia objetiva, y sobre todo tener el conocimiento sobre los diferentes aspectos de ambas violencias. Las causas y raíces objetivas de la violencia guardan una estrecha relación con lo social, lo político y lo cultural, pues la violencia, las conductas agresivas y destructivas también se adquieren, se aprenden y se desarrollan a lo largo de la infancia y la adolescencia, desde el ámbito familiar, el escolar, el trabajo, la escuela, los amigos, los medios de comunicación, etcétera, en torno a lo anterior hay varios factores que inciden en el tema en comento como el económico, el progreso, el pensamiento, los medios de comunicación, y los valores.
En primer lugar abordaremos el factor económico, pues muchos de los problemas y causas son de carácter económico, el cual sin duda para todas y todos es un tema prioritario y existe cierta relación de causa y efecto entre el fenómeno de la violencia y la pertenencia a tal o cual grupo, pues a causa de la situación económica que muchas veces se torna angustiosa para muchas familias o grupos sociales, ahí afloran y se producen conductas violentas que ponen de manifiesto y sacan a la luz la realidad de ese componente oscuro de la condición humana, que se manifiesta en malas actitudes, conductas, comportamientos violentos y destructivos de las personas, y que dadas esas condiciones económicas son causantes de mortificaciones y muchos problemas, aunque hay que asentar que la pobreza económica no es un factor determinante para conductas violentas o delictivas, si tiene cierta incidencia, y habrá que decirlo que en nuestros días donde hay cierto progreso y desarrollo que comparado con el pasado, se da como un progreso positivo orientado al bienestar económico, social y los avances en el campo científico y de nuevas tecnologías, al igual que las conquistas sociales que guardan una estrecha relación con el acceso a la educación, la cultura, la libertad individual, social y otros aspectos que hacen de nuestro entorno un mundo que pareciera ideal pero sólo para unos cuantos que tienen acceso a dichos bienes económicos, pero aún para buena parte de la sociedad las asimetrías sociales son abismales.
Haciendo un poco de historia, después de la revolución industrial en el siglo XVIII que marcó la transición de una economía rural y artesanal a una económica urbana, industrializada y mecanizada que fue impulsada por inventos como la máquina de vapor, el telar mecánico y las máquinas hiladoras, la idea de un progreso con carácter irreversible producido por el desarrollo tecnológico que tanto políticos como intelectuales han afirmado la idea positivista y liberal de progreso para todas y todos, un progreso que se entiende principalmente en términos económicos entre tiempos de crisis y bonanza orientadas en las leyes del mercado, y en este sentido mientras existan marcadas asimetrías entre ciudadanos de primera y de quinta y no haya una verdadera justicia social seguiremos avanzando hacia la destrucción y fomentando la violencia por la falta de equilibrios, y derivado precisamente del avance de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que si bien nos ha traído cosas buenas, también habrá que asentarlo que algunas no son tan buenas, pues cada día hay menos sentido crítico positivo, hay una ausencia de pensamiento, como si en estos días pensar fuera una maldición y damos por sentado lo que transmiten los medios de comunicación en redes sociales, sin duda la ausencia de pensamiento activo y critico guarda una estrecha relación con los medios de comunicación principalmente las famosas redes sociales, que son utilizados como vehículos de la banalidad y la diversión superficial que constituyen un fin en sí mismos, y que en miles de ocasiones reproducen violencia, y cada vez más nos volvemos más dependientes hasta para rezar el rosario que antes se leía, o para hacer una tarea que antes se leía y escribía a mano y un largo etcétera.
Por último y no menos importante en el tema de las cusas y raíces de la violencia objetiva, aludiremos a los valores o modelos ideales de nuestra sociedad, lo cual sin duda constituyen un factor determinante, los cuales enunciaremos a manera de ejemplo en varios puntos principales como el endiosamiento o absolutización del dios dinero, que si bien es importante, algunas personas le dan un valor absoluto para todo, igualmente el alto consumismo que se da no porque se necesiten las cosas sino porque se quieren y en esas dos cuestiones hay una gran diferencia, asimismo, el tema de la competitividad que si bien es buena, cuando se orienta mal genera divisiones entre buenos y malos y por ende violencia, por otro lado la conducta humana se ha impuesto y domina un cierto rechazo y hasta desprecio por lo social, por lo público y colectivo, no podemos dejar de mencionar la indiferencia ante la necesidad, apatía y dolor humano, la falta de respeto por las creencias culturales de cierto grupo que dan como resultado situaciones conflictivas y agresivas que muchas veces inician en el núcleo familiar donde se ven acentuadas muchas veces por una disfunción en este núcleo, y que dicha disfuncionalidad familiar nos lleva indiscutiblemente a otro punto que se orienta al consumo de sustancias ilícitas (drogas) o alcoholismo que se da principalmente en adolescentes que quieren evadirse de la situación angustiosa y dramática en la que viven en sus casas y en vez de apoyarse en algo firme como valores positivos, encuentran una falsa puerta y solución en el consumo de drogas y enrolarse en grupos delictivos, a lo cual en estos temas, una de las tantas soluciones que podemos encausar deberá estar orientada a la transformación real de nuestra sociedad en lo referente al tema económico, al progreso, la educación y la cultura, el trabajo bien remunerado, el enaltecimiento de las relaciones humanas y modelos de valores positivos que construyan y no destruyan.

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