Gracias a dos personajes entrañables que le dieron vida al monumento de Luis Donaldo Colosio en las instalaciones del PRI, visitantes, simpatizantes y trabajadores de este instituto político, siguen recordando al que fuera un gran dirigente nacional.
La idea arquitectónica del nuevo monumento de Colosio es del Arquitecto zacatecano Luis Alfonso Peschard Bustamante y la escultura en alto relieve es obra del expresidente estatal del PRI y artista plástico, Gustavo Salinas Iñiguez.
Desde el pasado 28 de marzo, este monumento denominado “Colosio Vive” es una forma de rendir un homenaje permanente a un hombre de bien, buen amigo, gran profesionista, servidor público, dirigente partidista, legislador y político carismático, que en el poco tiempo que duró su campaña presidencial se ganó la simpatía, confianza y apoyo de millones de mexicanos, que vieron en Colosio al líder que México necesitaba en esos momentos, para enfrentar y solucionar los grandes problemas del país.
Es cierto que físicamente el 23 de marzo de 1994 terminó su vida como hombre de carne y hueso, pero dejó un legado histórico que hoy los priistas encuentran en una gran cantidad de documentos, entrevistas de prensa, iniciativas de ley que impulsó como legislador y diversos discursos, como el pronunciado el 6 de marzo, en el Monumento a la Revolución, que definían con claridad el México que Colosio quería construir.
Igual que el autor de su obra, Gustavo Salinas Iñiguez, entre el personal y militantes del PRI sienten la obligación moral de no permitir que la flama de su pensamiento se extinga. Por esa razón, el autor denominó su obra como «Colosio Vive».
Esta obra escultórica se encuentra en la explanada principal, a un costado del Salón Gobernadores, en la sede estatal del PRI y es un recuerdo permanente para los priistas que viendo a su expresidente, entienden que en la política hay que estar siempre cerca de la gente, abanderando sus causas y actuando con energía y firmeza para resolverles sus demandas.

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