Diego Varela de León
Sin duda el proceso de construcción de toda política pública de Estado requiere en primer término de un amplio análisis a conciencia y una reflexión acuciosa del tema, aunado a un conocimiento profundo en distintas ciencias del conocimiento que tienen que ver con tal o cual tema que trate la política pública, y para el caso que nos ocupa de una política en términos criminológicos que es algo profundamente complejo en la cual hay la intervención de distintos agentes y actores a los cuales denominaremos en tres niveles principales como primarios, secundarios y terciarios.
En primer término y de manera por demás sencilla hablaremos de los agentes o actores primarios que refieren prácticamente a los poderes del Estado como es el caso del ejecutivo, el legislativo y el judicial, esto en los tres niveles de gobierno trátese del federal, estatal o municipal según el orden de competencia y jurisdicción que les atañe a cada uno, donde el primero será el que emita las propuestas de dichas políticas públicas, mientras que los segundos son los encargados de analizar dicha propuesta, y una vez que sea aceptada y legislada la propuesta, los terceros se encargaran de verificar su constitucionalidad, es decir que lo que se legisle no sea inconstitucional, en llanas palabras que no afecte ningún derecho enmarcado en la Carta Magna ni contravenga acuerdos internacionales suscritos por el Estado.
En segundo término hablaremos de los agentes o actores secundarios que refieren propiamente a las instituciones que prácticamente son quienes tienen que aterrizar y poner en práctica por los miembros de dichas instituciones las propuestas que fueron aprobadas, legisladas y revisadas por los agentes primarios, estos agentes o actores secundarios son de suma importancia porque son los encargados de hacer una fiel interpretación de dicha legislación para una adecuada puesta en marcha de la política pública.
En tercer término hablaremos de los agentes y actores terciarios que prácticamente es a quienes va dirigida, es decir a la propia sociedad quien es receptora y beneficiaria de la política pública, pero también quien tiene que atender y ejecutar, pues se supone estas políticas públicas son delineadas para lograr en toda la sociedad una convivencia armónica y un desarrollo estable, con un irrestricto respeto a los derechos humanos y al marco jurídico.
Y aparentemente es un tema por demás sencillo donde hablamos que los agentes o actores primarios, proponen, legislan y verifican su constitucionalidad, los secundarios ejecutan y cumplen y los terciarios atienden e igualmente cumplen, y en razón a lo anterior vivimos en un país donde estamos llenos de leyes y normas que deberían de traducirse precisamente en eso, en un mejor estadio de vida para la sociedad, sin embargo en la práctica no siempre sucede así, porque si así fuera no habría los niveles de violencia e inseguridad que se viven en algunas latitudes derivado de una herencia que arrastramos del pasado, y es donde entra la reflexión que nos lleva a la disyuntiva de la cual los agente o actores no están haciendo realmente el papel que le corresponde, lo cual en la diatriba simple nos conducirá al campo del análisis donde hay cada vez más propuestas, mismas que son legisladas engordando el cumulo sin fin de leyes y normas que muchas veces ni las mismas instituciones atienden realmente en el espíritu que fueron delineadas y la cerecita del pastel que los beneficiarios amen de no saber todo el cumulo legal de las políticas públicas no las atendemos de manera puntual; y en este sentido a manera de ejemplo señalo los hechos ocurridos en el Estado de Campeche donde en la marcha conmemorativa del 8M por el día internacional de la mujer, los actores primarios legislaron un tema por demás importante como es la libre manifestación y libre expresión, los agentes secundarios la ejecución cuidando que no se vulneren derechos de terceros y los agentes terciario el no vulnerar derechos de terceros, y de esto a manera de visualizar el tema de la violencia, donde en los hechos que de manera reiterada una persona aparentemente del género femenino intentó prenderle fuego a mujeres policías que solo estaban cumpliendo con su deber, estos hechos de barbarie humana nos deben de llamar a la reflexión en los temas prevención, seguridad, violencia y salud mental, porque eso de querer prenderle fuego a algo o a alguien nos habla de un desequilibrio social, mental y emocional.

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