QUIEREN ENGAÑAR A LA PRESIDENTA: CENTROS DE ACOPIO



Saúl Monreal

Amigas y amigos que nos leen aquí en este espacio de Miriam serrano noticias, nosotros hemos seguido con atención y acompañado en sus demandas a los frijoleros desde el inicio de la crisis que enfrentan los productores del estado de Zacatecas. Lo que comenzó como un reclamo puntual por la falta de apertura y operación eficiente de los centros de acopio se ha convertido en una protesta persistente que revela un problema estructural, que es la desconexión entre los anuncios oficiales y la realidad que viven miles de campesinos.


Se han realizado mesas de trabajo, reuniones con los directivos de Alimentación para el Bienestar, encuentros en la Secretaría del Campo y gestiones con altos funcionarios en la Ciudad de México y se le ha dicho a los frijoleros que los centros están listos, que los volúmenes autorizados han sido ampliados y que el programa opera con normalidad, pero esto se lo han dicho algunos subordinados federales, incluso a sus jefes. Sin embargo, en territorio zacatecano la situación es distinta, los productores no han podido entregar su cosecha son relegados, bodegas cerradas y trámites lentos impiden que el frijol llegue al esquema de comercialización prometido.

Desde nuestra perspectiva, aquí no hay un problema de voluntad presidencial, sino un problema de ejecución y, peor aún, de información, a la presidenta de México se le reporta que en Zacatecas todo está resuelto, que los acuerdos se han cumplido y que el conflicto está superado. Pero la realidad en el campo demuestra lo contrario. Cuando se le comunica a la titular del Ejecutivo que no existe ya inconformidad, mientras continúan las protestas y movilizaciones, se está generando una narrativa que no corresponde con los hechos.

El frijol no es un asunto menor para Zacatecas, nuestro estado es uno de los principales productores del país y miles de familias dependen directamente de esta actividad, el retraso en el acopio no solo afecta la economía de los agricultores; impacta la cadena de suministro, la estabilidad de precios y la seguridad alimentaria nacional. Cada ciclo agrícola tiene tiempos específicos. Si el productor no vende en el momento adecuado, pierde su cosecha, el campo no puede esperar a que la burocracia se ponga al día.

Además, las fallas que hoy observamos no son nuevas. Son problemas que se han repetido, centros de acopio que se anuncian, pero no operan con eficiencia, pagos que se retrasan, criterios que cambian sobre la marcha y productores que terminan vendiendo a los coyotes por debajo del precio esperado.

A los responsables de los centros de acopio en Zacatecas les decimos con claridad que los campesinos no son un juego ni una cifra en un informe administrativo.

Es momento de que las autoridades federales vuelvan la mirada con seriedad al campo zacatecano. No se trata de confrontar, sino de corregir, de dar soluciones operativas reales, que se pase de la simulación a la acción efectiva.

Gracias por su atención, nos leemos en la siguiente colaboración.


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