LA ECONOMÍA MEXICANA , ESTÁ SOLIDA Y FUERTE: DAVOS 2026

Saúl Monreal Ávila

La reciente participación de la delegación mexicana en el Foro Económico Mundial de Davos 2026 constituye mucho más que un acto protocolario en el escenario internacional. Representa la confirmación de que México no solo es un actor relevante en la escala económica, sino también una nación con estabilidad macroeconómica y fortaleza institucional suficientes para dialogar de igual a igual con las principales economías del mundo.


Por México acudió la secretaria Alicia Bárcena, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la delegación mexicana llevó a Davos una visión clara, el llamado Plan México, una estrategia que articula crecimiento económico, sostenibilidad ambiental, relocalización industrial y justicia social, no se trató de una presencia testimonial, sino de una agenda concreta orientada a atraer inversión productiva, fortalecer cadenas de valor y consolidar a nuestro país como un polo estratégico en el nuevo reordenamiento económico global.


Hoy el fenómeno de la relocalización de empresas (el nearshoring) encuentra en México buenas condiciones como la estabilidad cambiaria, disciplina fiscal, un sistema financiero sólido y una red de tratados comerciales que nos conecta con más de 50 países, esta realidad no surgió de manera espontánea; es resultado de una política económica responsable que comenzó en la etapa de la Cuarta Transformación y que hoy se consolida bajo el liderazgo de la presidenta Sheinbaum.


Durante años, el discurso neoliberal sostuvo que incrementar el salario mínimo provocaría inflación descontrolada y pérdida de competitividad. Los hechos han desmentido esa narrativa del engaño de los entreguistas, el salario mínimo ha registrado aumentos históricos sin que ello haya generado desequilibrios macroeconómicos estructurales, por el contrario, el fortalecimiento del ingreso de los trabajadores ha dinamizado el mercado interno, ampliado la base de consumo y contribuido a una economía más equilibrada.


Asimismo, se decía que una política de prosperidad compartida era incompatible con la estabilidad financiera. Sin embargo, México mantiene finanzas públicas sanas, niveles prudentes de deuda respecto al PIB y un sistema bancario firme y supervisado bajo estándares internacionales. La autonomía del Banco de México se respeta, la inflación se atiende con responsabilidad técnica y el peso mexicano ha mostrado resiliencia frente a choques externos, estos indicadores no son solo cifras; son datos verificables que demuestran que el crecimiento con justicia social es posible.


En Davos, México no acudió a abaratar su participación en el mundo, acudió a presentar un modelo de desarrollo sostenible, con reglas claras, certidumbre jurídica y visión de largo plazo, se promovieron proyectos vinculados a la transición energética, la economía circular y la infraestructura estratégica.


Para los conservadores que durante décadas defendieron un modelo basado en la concentración de la riqueza y la subordinación del Estado a intereses particulares, los resultados actuales les dan con la verdad en la cara, si se podía, ya lo ven, la economía mexicana ha demostrado que es posible combinar disciplina fiscal con inversión social, apertura comercial con fortalecimiento del mercado interno y atracción de capital con soberanía económica.


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