Diego Varela de León
Estimadas y estimados lectores, en la agonía de este año, damos gracias al creador en cualquiera de sus manifestaciones, gracias por la Salud, gracias porque respiramos, gracias porque pensamos, gracias porque razonamos, gracias porque caminamos, gracias porque oímos, gracias porque hablamos, gracias porque sentimos, gracias porque nos regaló un año más de vida y gracias por que hay un pan en cada mesa.
En una cavilación de experiencias, vicisitudes, y enseñanzas que trajo consigo el año que está en su agonía, cuantas sombras, cuantas sillas vacías de aquellos aquellos que por desfortunio de la inseguridad o por enfermedad se nos adelantaron en este viaje llamado vida, y otros más que por la ignominia del ser, arrancaron arteramente el hálito a otras almas vacías, que aunque vivos caminan en valle de muerte, cuantas miradas ausentes de una realidad que no terminamos por construir, sino vivir en el sueño falas de la construcción de una sociedad en paz y armonía.
Y entre las miradas del ciclo en agonía, observamos con pena a buena parte de nuestras juventudes, en este discurrir de la adolescencia, donde la esperanza de vivir so pena de su juventud ha terminado, porque muchas y muchos están inmersos en la fantasía de su irrealidad, bañados en el sueño del infierno del vicio de las drogas, que sin saber terminan su existencia en cada sorbo, en cada inhalación, en cada inyección que los lleva al sueño momentáneo de la ilusión en brazos de Morfeo y endulzados por Baco, así como el caballo de Troya de las nuevas tecnologías, que cada vez más hace estragos en nuestras niñas, niños y adolescentes, sumidos en la Matrix de las redes sociales, que al ser mal utilizadas disparan los altos índices de cortisol, que consecuentemente generan estrés, crisis de ansiedad y depresión, que signados por la tragedia y el rechazo a una vida sobria encaminada al cultivo de actividades culturales y de sano esparcimiento, están inmersos en la contracultura y el enaltecimiento de los antihéroes, nuestras juventudes se están yendo por caminos sinuosos, que sin duda los llevaran al desfiladero del tormento y consecuente final de sus vidas.
Igualmente en el año que termina, una vez más se hizo presente la ignominia del ser humano que como caballo apocalíptico cabalgo entre nuestras calles, dejo estrago con la insistencia de seguir presente en el devenir de nuestra vida, donde unos cuantos sin el menor recato, ni la mínima pisca de humanidad se empeñan en dañar con sus actos inhumanos al grueso de una sociedad que todos los días vive y se afana con tesón en su hogares, el trabajo, la escuela, la empresa, y las instituciones civiles y gubernamentales en construir una sociedad de paz y armonía.
Hoy es tiempo de replantear, reflexionar y meditar sobre el año que termina, repensar lo que hicimos bien o lo que nos resultó mal, siempre hay una nueva oportunidad en este hermoso viaje llamado vida, y que ineludiblemente somos y formamos parte de esta sociedad, la cual es nuestra responsabilidad construir en el presente mejores estadios para sí mismos y para las generaciones venideras.
El pensamiento del ser humano como el sol que renueva su luz cada día y que lucha contra la obscuridad, la lucha del bien y del mal, donde hombres y mujeres luchan por justas e injustas aspiraciones, pero siempre el bien impondrá su fuerza contra el mal, porque lo noble, lo augusto, y lo grande de la gente de bien, siempre vencerá y saldrá adelante en esta construcción de una mejor sociedad de bien y de progreso.
Hoy y siempre un Servidor les desea los mejores parabienes para todas y todos nuestros amables lectores y que nuestra conciencia nos permita disfrutar profundamente cada momento de nuestras vidas y que en conciencia a pesar de que cada persona tiene sus propias primicias y a pesar de que en estas prioridades lo más importante es la vida misma, siempre que sea con bien y salud, porque sin esta nada sería posible, y que en este año por venir nunca falte un sueño por el cual luchar, un objetivo que perseguir, un proyecto que realizar, algo que aprender, un buen lugar a donde ir y alguien a quien amar, porque Yo, Ud, Ellos y nosotros, nos merecemos lo mejor del mundo. Con mis mejores deseos y parabienes en salud, prosperidad, armonía, paz y felicidad su amigo y seguro servidor. Diego Varela de León. FELIZ 2026.

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