Sin duda el tema es clave para poder entender las percepciones que derivan en las encuestas sociales que se hacen al respecto y un punto de partida en la conceptualización de dichos fenómenos que de manera sucinta nos adentramos un poco en la historia que nos señala que en la década de los años sesenta en el vecino país del norte EE.UU. se llevaron a cabo una serie de investigaciones focalizando por primera vez el interés de la Criminología en la parte subjetiva de la delincuencia, es decir de qué manera la ciudadanía percibe la problemática delictiva más allá de cómo es objetivamente, y en dicha investigación se observó que existía una parte de la inseguridad subjetiva que afectaba gravemente al bienestar de la sociedad y que tenía que ver con el temor de las personas a sufrir un delito, y dicho fenómeno fue conceptualizado como “miedo al delito”.
Obviamente los contextos tanto sociales, económicos, culturales, históricos y políticos, así como la inseguridad no eran los mismos en aquellas épocas a la actualidad, pero tampoco nada distintos de la distancia a nuestros días, donde las dinámicas y contextos han cambiado, en esos estudios sobre miedo al delito a los que hago referencia revelaron que el temor de las personas a ser victimizadas no siempre correspondía con las posibilidades reales de sufrir un delito, y los ciudadanos con menor probabilidad de ser victimizados eran precisamente aquellos con mayor miedo, en dichos estudios se utilizaron algunas aproximaciones teóricas para explicar el miedo al delito como la teoría de la percepción de vulnerabilidad, la teoría de las explicaciones ambientales, y la teoría de la victimización y experiencia del delito.
Ahora bien desmenuzando ambos conceptos como el miedo al delito y la inseguridad subjetiva, la inseguridad subjetiva se identifica con la inquietud abstracta ante el delito como problema social, y el miedo al delito está referido al temor personal de ser victimizado, por tanto inseguridad subjetiva y miedo al delito son conceptos similares aunque no coincidentes, de lo que podríamos dilucidar que el miedo al delito es tan solo una pequeña parte del global de la inseguridad subjetiva, de tal suerte que la inseguridad subjetiva es un concepto mucho más extenso genérico y abstracto que en la definición de la Doctora y autora de algunos manuales de criminología ambiental y psicología criminal Laura Vozmediano Sanz como: “Un compendio de inquietudes que vienen impregnados en el discurso de la denominada sociedad del riesgo que incluyen no solo la delincuencia tradicional, sino también otras preocupaciones como el terrorismo, la presencia de inmigrantes, la seguridad alimentaria e incluso ahora con torrencial eclosión el miedo al cambio climático”.
En tanto que el miedo al delito es un concepto mucho más limitado y definido, referido al temor de los sujetos a ser víctimas de la delincuencia que de acuerdo a lo anterior Ferraro define el miedo al delito como: “Una respuesta emocional de nerviosismo o ansiedad al delito o símbolos que la persona asocia al delito, destacando además que el miedo al delito no es un fenómeno cuantificable estático, sino que su medida variará dinámicamente en función del momento, experiencias personales, lugar, cultura, contexto socioeconómico etc.
Y por supuesto la importancia y gran relevancia que tienen los estudios del miedo al delito radica en las afectaciones que tienen en el bienestar de la sociedad en el devenir de la vida social, pues perjudica gravemente la tranquilidad de las personas, la convivencia armónica de las comunidades y la paz ciudadana, por ello dichos estudios criminológicos sin duda permiten que se generen y aplique políticas criminológicas encaminadas a acrecentar el bienestar social, dichas políticas criminológicas deberán orientarse en primer lugar a la prevención por excelencia, de igual modo una intervención adecuada a víctimas, asimismo mejoras urbanísticas y políticas ambientales, y no menos importante las estrategias de las instituciones policiales de prevención, de procuración e impartición de justicia que son por demás importantes en este y todos los temas de seguridad ciudadana, y claro esta como lo hemos asentado en innumerables esbozos con la activa participación de la sociedad a quien de hecho van dirigidos todos los programas, pero si la sociedad no colabora y no participa, poco o muy poco, darán buenos resultados los programas por muy bien delineados que estos estén.

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