Diego Varela de León
A propósito del día de ayer fecha en que se celebra el día de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) el cual es un organismo especializado de la ONU cuya creación marco el compromiso de mejorar la calidad de vida de las personas y promover la paz, mediante la cooperación internacional en el ámbito educativo, cultural, comunicacional y de la ciencia, y fue creada precisamente al finalizar la segunda guerra mundial, con la finalidad de reestablecer los sistemas educativos de aquellos países aliados impactados por la guerra y que no disponían de recursos suficientes para la ejecución de acciones en materia de educación y cultura, contribuir a la paz mundial y generar calidad de vida y desarrollo para los ciudadanos.
La organización de las Naciones Unidas (ONU) en el sentido de la seguridad amplía su concepto al respecto, de tal manera de no darle al tema de la seguridad una excesiva importancia respecto al tema de las armas y la defensa del territorio, sino que fuera un concepto más amplio que incorporara componentes esenciales de la seguridad, el acceso equitativo a la educación, el trabajo, la salud, y por supuesto el respeto irrestricto a los derechos humanos, de tal suerte que el desarrollo humano este aparejado con la seguridad humana, y por tanto la seguridad humana como el desarrollo humano deberán ser temas inseparables, ya que el desarrollo humano procura aumentar las opciones, las oportunidades y el acceso de las personas a los servicios y bienes públicos, además de hacer hincapié en lo que puede realizarse, por su parte la seguridad humana recalca los riesgos, peligros y amenazas que enfrenta el desarrollo humano, y permite evaluar el grado de confianza que tienen las personas en los servicios y bienes públicos, además de subrayar que se pone en riesgo la seguridad humana cuando se frustra el desarrollo del potencial humano.
De tal suerte que el desarrollo humano nos lleva si, o si, a la seguridad humana, y ambos son conceptos afines que no pueden ni deben separarse, pues al no darse las condiciones de una adecuada seguridad humana no existirían las condiciones que mejoren el entorno y la calidad de vida de los habitantes de una comunidad, y por ende su seguridad individual y colectiva son por demás preponderantes. De acuerdo con lo anterior la comisión sobre seguridad humana de la ONU cita que la seguridad humana y su protección son todas aquellas políticas criminológicas mediante estrategias establecidas por los Estados, las agencias internacionales, las ONGs y el sector privado para proteger a las personas de las amenazas.
Por lo antes expuesto la prevención es de gran importancia en los nuevos esquemas de seguridad, pues si no se considera dicho aspecto tanto en el desarrollo humano con vísperas en una seguridad humana, resultara insuficiente establecer políticas públicas encaminadas al fortalecimiento de la seguridad humana, incluidas todas las formas de organización y la materialización de estas con los diversos desarrollos tecnológicos de vanguardia, igualmente hay que asentar que la seguridad humana también contempla la acción unilateral del Estado hacia los miembros de la misma sociedad respecto a las capacidades autogestoras de estos para desarrollar esquemas tanto de desarrollo urbano como propios de seguridad y a manera de ejemplo podemos citar los propios comités vecinales, que están encaminados tanto al desarrollo social como a la misma seguridad de los barrios, colonias, y comunidades de acuerdo a sus propias realidades y obviamente de la mano y en concertación del mismo Estado, lo cual nos recuerda un tema que se tiene que trabajar aún más respecto a la misma participación social de la ciudadanía, pues en torno a esto igual habrá que decirlo que la participación social en temas estructurales es muy precaria al momento de estructurar políticas públicas (ponerse de acuerdo en temas comunes) sin embargo contrario a lo anterior sucede cuando pasa algo que afecta a algunas personas entonces pues se vierte una opinión por demás desbordada, de tal suerte que es imperante la participación social en temas que sí, o si, son de la incumbencia de todas y todos.

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