Diego Varela de León
La importancia que reviste el tema de la práctica de valores positivos para prevenir y construir entornos de armonía y paz social, donde las personas se sitúen en el centro de interés para su bienestar y pleno desarrollo tanto individual como colectivo, es por demás de trascendencia para vivir en una mejor sociedad; en torno a lo anterior según la UNICEF define la cultura de paz como “un procesos que permite el desarrollo de conocimientos, capacidades actitudes y valores en las personas para resolver conflictos de manera pacífica, rechazar cualquier tipo de violencia y tratar de generar condiciones hacia la paz tanto a nivel personal como social”, y según esta definición la SEP define la cultura de la paz como “un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que sin duda con la práctica positiva reflejaran el respeto a la vida y dignidad de las personas por sobre todas las cosas, al igual que los derechos humanos, con un puntual rechazo a la violencia en todas sus forma así como a la adhesión a los principios de libertad, justicia, tolerancia y solidaridad entre unos y otros, así como la compresión entre los pueblos, entre los grupos y las personas”, de tal suerte y de acuerdo a estas definiciones la cultura de la paz, es una paz que deberá sustentarse en la justicia, la promoción de valores positivos y la satisfacción de necesidades humanas básicas.
De acuerdo a la ONU la cultura de paz es “un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en varios preceptos básicos como el respeto a la vida, el fin de la violencia, la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación, el dialogo y la cooperación, así como el respeto pleno y promoción de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, de igual forma el compromiso con el arreglo pacífico de los conflictos, así también el respeto y promoción del derecho al desarrollo, también el respeto y fomento del derecho de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información, igualmente la adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad”. De acuerdo a Johan Galtung en su teoría de la paz, centra la idea de que la paz no es sólo la ausencia de violencia, sino que implica la necesidad de crear las condiciones sociales justas y equitativas, así como la resolución no violenta de conflictos, los cuales deben de ser abordados de manera integral, profundizando en la cultura y estructura social para prevenir y resolver la violencia de manera efectiva y positiva, planteando enseñar a la sociedad a encarar el conflicto de manera más creativa y menos violentas las situaciones de conflicto, además de dar los medios positivos para resolverlos, lo que implica respetar y proteger la diversidad intentando comprender las diferentes perspectivas.
Entonces pues el promover una cultura de paz nos implica entre otras cosas un fomento de valores positivos encaminados a la convivencia respetuosa entre unos y otros así como los distintos grupos culturales que integran la sociedad, de tal suerte que todas y todos manifestemos disposición y voluntad para convivir desde la no violencia en medio de la diversidad cultural, es decir se debe partir del conocimiento, reconocimiento y respeto a las diferencias para aprender de ellas, sin prejuicio de género, etnia, raza, religión, preferencia sexuales, preferencias e ideologías políticas, y ver en esta diversidad formas de enriquecimiento personal y social, por lo que deberemos modificar actitudes, creencias y comportamientos en nuestra cotidianidad.

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