Dra. Ana Rodríguez Mancha
La Organización Mundial de la Salud (OMS), estipuló que cada 14 de Noviembre se conmemore el día mundial de la Diabetes, una enfermedad que va a la alza, y que en muchas ocasiones se puede retrasar o prevenir su aparición. Se estima que para el 2030, más de 438 millones de personas en el mundo serán portadoras de esta enfermedad y con ella las desgarradoras complicaciones que sin duda impactan en la calidad de vida individual, familiar y social. La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que generalmente se produce por una secreción deficiente o no se utiliza correctamente la insulina que secreta el páncreas; esta insulina es la hormona encargada de regula la glucosa que ingerimos en los alimentos y la introduce a las células, como la gasolina necesaria para todas las funciones básicas del organismo. El desequilibrio entre la ingesta de mucha azúcar, y la deficiencia de insulina es lo que produce la diabetes mellitus.
Existen varios tipos de diabetes, entre las que se encuentra la diabetes tipo I o juvenil, donde la deficiencia radica en la nula o poca producción de insulina, generalmente es de origen hereditario; la diabetes mellitus tipo 2 causada por un aumento excesivo de azúcar, obesidad y sedentarismo, este tipo de diabetes es muy frecuente en adultos y actualmente se han reportado casos en niños, algo que en décadas anteriores no se manifestaba; la diabetes gestacional, donde existe un desequilibrio durante el embarazo, la diabetes insípida, la diabetes MODY, etc. Los síntomas clínicos más característicos son los denominados “Las 4P de la diabetes”, que son la Polidipsia (mucha sed), Poliuria (muchas ganas de orinar), Polifagia (mucha hambre) y Pérdida de peso. Entre las complicaciones de un mal control de la diabetes destaca la retinopatía diabética (pérdida de la vista), la nefropatía diabética (disfunción del filtrado del riñón), el pie diabético y las complicaciones muy sub-diagnosticadas como la depresión y la disfunción eréctil.
La disfunción eréctil en México es un tema tan común pero que se habla muy poco, se presenta entre un 70 y 80% en los hombres diabéticos, se define como la incapacidad persistente de lograr o mantener una erección suficientemente para la función sexual, la causa es multifactorial y se sabe qué mecanismos vasculares, neurológicos, psicógenos, musculares, hormonales y bioquímicos, son los autores de tal problema de salud. Al mantener niveles altos de glucosa en sangre (hiperglucemia), provoca una alteración vascular del endotelio, afectando directamente al musculo liso del cuerpo cavernoso del pene, aunado a otros factores asociados a este problema que agravan la disfunción, como la obesidad, el sedentarismo, las dislipidemias, las enfermedades cardiovasculares, el uso de drogas como tabaco y el alcohol.
Un hombre que no puede tener relaciones sexuales con su pareja experimenta irritabilidad, baja autoestima, aislamiento social, problemas de concentración, violencia, ansiedad, etc; y todo ello impacta significativamente en el desempeño en su ámbito laboral, escolar y familiar. El hombre prefiere callar antes de externalizar cierta problemática, muchas veces por vergüenza, depresión o por tabú social, desconocen que sea una complicación de la diabetes o que existan tratamiento eficaces, por lo que secundariamente los problemas familiares se agudizan, todo por la insatisfacción sexual de ambos. El diagnóstico y el tratamiento se vuelven sumamente titánicos, porque como dice el dicho, “la ropa sucia se lava en casa”, las familias se tornan herméticas en los temas sexuales y prefieren no involucrar a nadie en este escenario tétrico y doloroso.
Y como en todo padecimiento el primer paso para el tratamiento es el reconocimiento del problema, hay que mantener niveles óptimos de glucosa con una dieta baja en carbohidratos, una actividad física regular al menos 150 minutos por semana, mantener un equilibrio emocional, suspender el tabaco, el alcohol y de manera concomitante acudir con tu médico o médica de cabecera, para que de manera supervisada e individual, te proporcione la información necesaria para dicha patología. No te auto mediques con “pastillitas azules” que pongan en riesgo tu vida, mejor déjalo en manos de los expertos que te personalizaran un plan de tratamiento para ti y tu pareja.

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