MIRIAM SERRANO
Ante lo que sucede en este momento en la Universidad Autónoma de Zacatecas en pleno proceso electoral, el gobernador expresó que se trata sólo de “una pequeña crisis” como si el hecho de que, por primera vez en la historia de la máxima casa de estudios, su rector fuera detenido por un delito como el de la violación equiparada agravada, o bien, que a la candidata Jenny González Arenas se le haya intentado fincar responsabilidad por el presunto delito de administración fraudulenta fueran peccata minuta.
Y todavía se atrevió a “opinar” que se requiere una revisión exhaustiva, además de la actualización de su modo de elección de autoridades, como si no escuchara ni observara que diversos actores universitarios le han exigido directamente que saque las manos del proceso electoral de la Universidad.
No hay que olvidar que recientemente Jenny González Arenas expuso que gobierno estatal le debe millones a la Universidad luego de que no le ha entregado los impuestos que nos son cobrados a todos los zacatecanos por ese concepto, sin embargo el mandatario aseguró que ya pagó y por adelantado.
No fue una casualidad ni una coincidencia que, justo un día antes de que arrancaran las elecciones en la Universidad, se librara una orden de aprehensión contra el rector Rubén Ibarra, que éste haya sido detenido casi de inmediato y que, justo el 10 de mayo cuando se llevaban a cabo las votaciones del sistema semiescolarizado, la máxima autoridad de la UAZ se encontrara en la audiencia inicial para la formulación de imputación y que, curiosamente aún no se haya dado la vinculación a proceso, aunque sé de los plazos legales constitucionales, pareciera que todo fue meticulosamente orquestado para que ésta se lleve a cabo justo un día después de que el grueso de la comunidad universitaria emita su voto.
A la par se estableció la fecha de audiencia inicial este lunes 12 de mayo para informar a Jenny González Arenas, candidata a rectora y, por supuesto, contraria al candidato oficial, que existe una denuncia en su contra, y, aunque la Fiscalía General de Justicia del estado intentó que se declarara la vinculación a proceso, debido al derecho constitucional de 144 horas a favor de la persona investigada, la audiencia también fue diferida.
La gran pregunta es, ¿Quién gana con la crisis en la UAZ?, pareciera que el oficialismo, pues ante el proceso judicial contra la candidata non grata, desde el poder se buscaría evitar su posible victoria en las elecciones de este miércoles; sin embargo, resulta contradictorio que alguien tan cercano al poder como Rubén Ibarra haya sido detenido y puesto a disposición justo en el momento del proceso electoral, ¿se tratará de fuego amigo?
Y como si todo este desastre no fuera suficiente, la Ley Orgánica de la UAZ precisa que, ante la muerte, renuncia o destitución del rector, quien asumirá esa encomienda será el secretario general, cargo que ostenta el candidato oficialista Ángel Román, pues aunque esté de licencia, él deberá asumir la responsabilidad si es que Rubén es vinculado a proceso y por lo tanto, destituido.
Seguramente las piezas del juego ya están debidamente acomodadas y es un hecho que buscarán la manera de ungir a Armando Flores de la Torre, o algún otro, como secretario general, pues, en caso de que Román ganara la elección, al aplicar la Ley, tendrá que asumir la responsabilidad de la administración actual, situación que lo dejaría impedido para ser el rector en el siguiente periodo.
La novela zacatecana supera la ficción, nunca se había observado que la maquinaria de la Fiscalía General de Justicia funcionara con tanta perfección como la de un reloj suizo, aunque vale la pena recordar que existen un sinnúmero de casos que aún no han sido resueltos, no sólo homicidios, también feminicidios y, los desaparecidos ¿para cuándo?… AL TIEMPO.

Deja un comentario